Apag Extremadura Asaja manifiesta su firme rechazo a la
política comercial impulsada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula
von der Leyen, a la que acusa de seguir una línea “destructiva” para el sector
primario. En este sentido, la organización critica duramente el reciente acuerdo
firmado con Australia, al considerar que continúa profundizando en una
estrategia que, a su juicio, pone en peligro la soberanía alimentaria y
debilita al campo europeo.
Este acuerdo permitirá la entrada en el
mercado europeo de importantes cantidades de productos agroganaderos sin
aranceles, lo que generará una competencia “desleal” para los productores
locales. En concreto, advertimos de que se autorizará la importación de más de
3,5 millones de corderos y más de 266.000 animales de vacuno sacrificados anualmente,
además de 8.500 toneladas en el ámbito agrícola vinculadas al sector del arroz.
Cuestionamos además los mecanismos de control sobre estos productos,
especialmente en lo relativo a las condiciones de producción.
Creemos que este tipo de acuerdos, junto
a otros ya firmados como Mercosur o con países como Marruecos, están provocando
un deterioro progresivo del sector agrario en Europa. “Se está destruyendo un
sector estratégico como es el campo. Reclamamos un cambio urgente en las
políticas comunitarias y un giro de 180 grados que permita proteger la
producción local sin tanta regulación y permitiendo trabajar en libertad a la
gente del campo, garantizando así la viabilidad futura del sector agrario.
El acuerdo entre la Unión Europea y
Australia no se considera un hecho puntual, sino un cambio estructural del
mercado europeo, con un doble riesgo: el aumento de contingentes y la reducción
de aranceles. Esta situación favorece claramente a Australia y puede alterar de
forma significativa el equilibrio del sector agroganadero europeo,
especialmente en mercados sensibles como el ovino y el vacuno, donde el acceso
se multiplicaría de forma notable, generando caídas de precios y afectando a
miles de explotaciones.
Además,
se denuncia una fuerte asimetría regulatoria que perjudica a los productores
europeos, obligados a cumplir exigentes normativas en bienestar animal,
sostenibilidad y seguridad alimentaria, frente a terceros países con estándares
más laxos. Esta desigualdad podría provocar competencia desleal,
deslocalización de la producción y un impacto ambiental negativo, al tiempo que
contradice los objetivos climáticos de la UE al incrementar las emisiones
derivadas de las importaciones.
Por último, se advierte del efecto acumulativo
de acuerdos comerciales con otros países como Mercosur, Canadá o Nueva Zelanda,
que aumentan la presión sobre el mercado europeo no solo por los aranceles,
sino por el volumen de importaciones.
Ante este escenario, solicitamos reforzar
los controles fronterizos y establecer cláusulas de salvaguardia eficaces que
garanticen la estabilidad del mercado y la protección del sector agrario
europeo.