APAG Extremadura Asaja califica de “desastroso” el año apícola

  • La fuerte afección de los parásitos en las colmenas, sumado a la sequía, un descenso en la producción y los bajos precios están “dando la puntilla a la apicultura”
  • APAG insta a la consejera de Agricultura a que convoque al sector para afrontar su problemática

APAG Extremadura Asaja ha calificado como “desastroso” el año que está sufriendo el sector de la apicultura en la región que “solo hace que sumar problemas”, lo que está provocando un futuro incierto para esta labor.

Según el presidente de APAG Extremadura Asaja, Juan Metidieri, en esta campaña las colmenas se están viendo fuertemente afectadas por el parásito de “la varroa”, a lo que se suman otros males como el de la sequía, que a su vez ha generado un descenso en la producción, y una cuestión generalizada en todo el campo, como son los bajos precios, en este caso de la miel y del polen. Todas estas circunstancias acumuladas están perjudicando gravemente al sector apícola, lo que está provocando que sea inviable.

“Si los males generales que sufre el campo no fueran suficientes, ha señalado Metidieri, el problema añadido de los parásitos en el sector, con su fuerte afección en las colmenas, están dando la puntilla a la apicultura en Extremadura”, a pesar de haberse realizado los tratamientos indicados desde los organismos de control. Según ha explicado el líder de APAG, estos tratamientos que se utilizan son cada vez más inocuos, lo que está haciendo que los parásitos sean cada vez más resistentes y las colmenas padezcan más el ataque de este ácaro.

Por todo, desde APAG Extremadura Asaja se ha instado a la consejería de Agricultura y Ganadería a que se convoque al sector para analizar la situación real de la apicultura con el objetivo de dar una solución “lo más urgentemente posible”. Extremadura cuenta con más de 600.000 colmenas, según los datos del censo apícola del Sistema Integral de Trazabilidad Animal, lo que representa el 21,6% del total nacional.

“El sector apícola es vital por la vertiente económica, pero también por su valor social y medioambiental, puesto que la apicultura es fundamental para la conservación del medio natural y el equilibrio en nuestra flora”. “Es necesario que los actores del sector trabajen de manera conjunta para buscar soluciones”, ha concluido Metidieri.