El sistema Ítaca lastra la labor de los ganaderos extremeños por su mal funcionamiento y por el colapso de trabajo de ASICI

APAG Extremadura ASAJA lamenta que la labor del ganadero extremeño se vea lastrada por culpa del caos que ha ocasionado el notable volumen de usuarios e incidencias entre las empresas certificadoras y el registro del sistema Ítaca.

Esta organización considera que no es de recibo que un sistema que fue creado para garantizar la trazabilidad de los productos cárnicos que salen a la venta, impida a los ganaderos la salida a matadero de sus ejemplares de porcino. 

El colapso que viene sufriendo esta herramienta informática solo aporta al profesional del campo mal funcionamiento, desasosiego y profunda preocupación, y critica la deficiente atención que recibe el ganadero debido a la clara falta de recursos técnicos y humanos de la Asociación Interprofesional del Cerdo Ibérico (ASICI).

Igualmente, denuncia los errores detectados y las trabas informáticas por las que se enfrentan los ganaderos para sacar su lote a matadero y certificar los animales y piezas mendiante los precintos.

Estas complicaciones a las que debe hacer frente el ganadero pone en riesgo su producción porcina, ya que el incumplimiento de registro en el sistema informático conlleva que los animales no puedan certificarse como ibéricos, por lo que quedarán fuera de la Norma, con un grave perjuicio económico para los ganaderos, que no podrán acceder a la comercialización de esos cochinos bajo la categoría de ibérico.

Cabe recordar que el sistema Ítaca es una herramienta digital pionera, en la que se integra la trazabilidad y calidad de los productos ibéricos y que ha sido diseñada y desarrollada por ASICI.

Con esta especie de DNI se puede conocer el origen del jamón y todas las características del cerdo del que proviene. De esta forma, además de sus datos personales y los de sus explotaciones y ganaderías, los profesionales del campo tienen que dar de alta a los animales reproductores (machos y hembras) que hayan sido certificados por el Libro Genealógico o las entidades de inspección, dependiendo de si van o no destinados a cría en pureza racial.

Por su parte, los mataderos aportan los datos de sacrificios de los animales al sistema, como también son los intermediarios para aportar los precintos que garantizan el cumplimiento de la norma de calidad del ibérico de las piezas procedentes de esos animales.